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| MIRTHA LEGRAND. |
La historia del cambio comenzó a fines de la década del 30, cuando ella y su hermana gemela, la recordada directora Silvia Legrand, daban sus primeros pasos en el cine. Ambas iniciaron su carrera siendo muy jóvenes, en plena época dorada del cine argentino, y fue entonces cuando surgió la necesidad de crear nombres artísticos más breves, elegantes y fáciles de recordar.
El responsable de la transformación fue el productor José A. Ferreyra, quien consideró que “Rosa Martínez Suárez” no tenía el impacto necesario para una estrella de cine. Así nació el nombre “Mirtha Legrand”, una combinación pensada para sonar distinguida y con aire internacional.
El apellido “Legrand” —de origen francés— aportaba sofisticación, algo muy valorado en la industria cinematográfica de la época. Su hermana adoptó el nombre artístico de “Silvia Legrand”, consolidando así una identidad artística para ambas.
El debut que terminó de instalar ese nombre fue la película Los martes, orquídeas, uno de los grandes éxitos del cine argentino de los años 40. Desde entonces, “Mirtha Legrand” dejó de ser un seudónimo para convertirse en una marca registrada del espectáculo nacional.
Con el paso de las décadas, aquel nombre elegido para una joven actriz terminó representando una de las trayectorias más largas y exitosas de la historia de la televisión argentina.
Hoy, más de 80 años después de aquel cambio, cuesta imaginar que la eterna “Chiqui” alguna vez fue simplemente Rosa María Juana Martínez Suárez. El nombre artístico no solo la acompañó: la convirtió en leyenda.

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