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| INCAA. |
De acuerdo con el presidente del INCAA, Carlos Pirovano, la estabilidad en los estrenos se explica por un importante stock acumulado de películas sin lanzar. “El stock era de entre 600 y 700 películas. Son aquellas que recibieron el interés público del INCAA en la administración anterior y que se rodaron entre 2019 y 2023”, señaló. Ese remanente permitió sostener el volumen de lanzamientos aun cuando se modificaron las reglas de financiamiento y se redujeron los subsidios estatales al sector audiovisual.
Sin embargo, el sostenimiento en la cantidad de estrenos no tuvo correlato en la respuesta del público. En 2024, la asistencia a salas para ver cine argentino cayó un 77%, al pasar de más de 3,4 millones de espectadores en 2023 a menos de 800 mil. Solo el 44% de las películas nacionales estrenadas ese año superó las 1.000 entradas vendidas, y ninguna logró superar los 140.000 espectadores, un techo muy bajo en comparación con otros períodos.
El panorama cambió parcialmente en 2025, cuando las entradas vendidas repuntaron un 257% interanual y alcanzaron los 2,8 millones. Aun así, la concentración fue marcada: apenas tres títulos, Homo Argentum, Mazel Tov y Belén, explicaron el 83% de la taquilla nacional. En paralelo, las producciones extranjeras dominaron el mercado con más de 28 millones de entradas vendidas, lo que representó cerca del 90% del total.
En este contexto, el INCAA redefinió su esquema de apoyo con el objetivo de priorizar proyectos con audiencia. “No queremos financiar producciones que no tienen audiencia; eso se va a acabar. No sé cuántas películas tendremos en los próximos años. Lo que sí sé es que vamos a tener películas con espectadores, que es lo importante”, afirmó Pirovano. Los cambios incluyeron una reducción de subsidios, mayores exigencias de financiamiento privado y una fuerte baja en la planta de personal, medidas que buscan equilibrar las cuentas del organismo sin frenar por completo la producción cinematográfica nacional.


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