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| IMAGEN ILUSTRATIVA. |
Los tres implicados ingresaron al parque y abatieron al animal, para luego despostarlo y cargar la carne fresca, los cueros y cuchillos en una camioneta. La secuencia fue detectada por guardaparques, que interceptaron el vehículo y comprobaron el delito. Desde la Administración del Parque recordaron que “la fauna silvestre está totalmente protegida” y que la caza en estas zonas es ilegal.
Para evitar el juicio oral, los responsables aceptaron una multa total de $6.000.000, que será destinada a la Fundación Ñacurutú, dedicada al rescate, cuidado y rehabilitación de animales silvestres. Cada uno de los imputados deberá pagar $2 millones como parte del acuerdo judicial.
La sanción no se agota en lo económico. Los tres cazadores tendrán que cumplir un curso de seis meses sobre protección de fauna y caza ilegal, además de entregar permisos vigentes relacionados a actividades cinegéticas y no podrán usar armas por un año, según dispuso el fallo.
Aunque el proceso penal quedará en pausa mientras se cumplan esas condiciones, especialistas remarcan que ninguna medida repara la pérdida de un animal nativo ni el impacto que hechos como este causan en el equilibrio ecológico del parque.


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