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    MURIO LA MAMA DE KEVIN DE "MI POBRE ANGELITO"

    CATHERINE O´HARA.
    La reconocida actriz canadiense Catherine O’Hara, figura clave de la comedia en cine y televisión y recordada por sus papeles en “Home Alone”, “Schitt’s Creek” y “Best in Show”, falleció a los 71 años. La noticia fue confirmada por su representante a medios internacionales, aunque por el momento no se informó la causa de muerte. Con una trayectoria que se extendió por más de cinco décadas, O’Hara dejó una huella profunda en Hollywood y en varias generaciones de espectadores.

    Su carrera comenzó en la televisión canadiense con el mítico programa de sketches “Second City Television” (SCTV), donde ganó su primer premio Emmy y se convirtió en una presencia habitual gracias a su versatilidad para las imitaciones y personajes originales. Allí compartió escenario con talentos como Eugene Levy, quien más tarde sería uno de sus grandes colaboradores. Con el tiempo, su talento la llevó a la gran pantalla con títulos como “After Hours”, “Beetlejuice” y las dos primeras entregas de “Home Alone”, donde interpretó a la inolvidable madre de Kevin, el personaje de Macaulay Culkin.

    O’Hara también fue una actriz recurrente en los falsos documentales dirigidos por Christopher Guest, participando en producciones como “Best in Show”, “Waiting for Guffman”, “A Mighty Wind” y “For Your Consideration”. Además, prestó su voz a películas animadas muy queridas por el público, entre ellas “The Nightmare Before Christmas” y “Chicken Little”. Su capacidad para combinar humor físico, ironía y sensibilidad la convirtió en una intérprete de culto dentro del género.

    Nacida en Toronto en 1954 y criada en una familia numerosa, trabajó como camarera en el teatro Second City antes de formar parte del elenco estable. Sobre esa etapa, recordó: “Tuve la suerte de poder observar a todos”. En su primera audición recibió un comentario poco alentador: “Él dijo: ‘Sigue con el buen trabajo. Me refiero a tu empleo de día: ser camarera’”. Lejos de rendirse, insistió hasta conseguir un lugar. También explicó cómo enfrentaba el miedo escénico: “Mi muleta era, en las improvisaciones, cuando dudaba, hacer de loca. Porque no tenías que justificar nada de lo que saliera de tu boca. No tenía que tener sentido”.

    Fiel a su criterio artístico, O’Hara siempre eligió proyectos con los que se sintiera identificada. “No es cierto. Leo los guiones y tengo una sensación visceral sobre si quiero formar parte. ¿Quiero que mis padres vean esto? Prefiero quedarme en casa antes que hacer algo malo y tener que defenderlo después”. Con su muerte, el espectáculo pierde a una figura irrepetible, dueña de un humor único y de personajes inolvidables que dejaron huella en generaciones de espectadores.

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