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| INCENDIOS EN CHUBUT. |
Estas condiciones climáticas en zonas afectadas generaron un escenario propicio para que las llamas, que se encontraban bajo control relativo, volvieran a ganar terreno y amenazaran con extenderse a nuevas áreas.
En simultáneo, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió alertas de nivel amarillo y naranja para distintos sectores de la provincia, advirtiendo que la intensidad del viento no solo propaga las llamas activas, sino que también favorece la iniciación de nuevos focos.
Ante este panorama, brigadistas, aviones hidrantes y dotaciones de bomberos voluntarios han tenido que redoblar esfuerzos en una tarea coordinada de alta complejidad.
Debido a la magnitud de los frentes ígneos, las autoridades provinciales ya evalúan la necesidad de solicitar apoyo logístico y humano a provincias vecinas o al Plan Nacional de Manejo del Fuego. El objetivo es reforzar los operativos en los sectores de topografía más compleja, donde el acceso por tierra es limitado y la visibilidad para los medios aéreos se ve reducida por la densidad del humo.
Pese a las declaraciones del gobernador de Chubut, Ignacio Torres sobre un incendio "100 por ciento contenido", el fuego originado el 5 de enero en El Hoyo se reactivó tres grandes focos, impulsados por vientos cálidos, altas temperaturas y una sequía de dos años que afecta a la Patagonia cordillerana.
La localidad más afectada es Epuyén. Allí se quemaron por lo menos 40 viviendas y dos barrios completos debieron ser evacuados. El lunes se reactivaron dos grandes focos, uno en la altura de los cerros Pirque y Epuyén, costeros al lago homónimo, y otro más grande hacia el noroeste de la ciudad, en la zona conocida como Los Coihues-Arroyo Minas.


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